Redacción: Natalia Tripiptakul
Alberto Castellar

Para qué usamos Facebook en realidad

Querid@s Coconautas, ¿cómo estáis? Hemos hecho un alto en nuestra ruta de navegación por los mares –deliciosos- de gelatina limonada escondidos en la estrella lejana Ícaro, para dejaros el ‘post’ de la semana. Nos hemos levantado juguetones y queremos hablar con vosotros sobre las verdaderas –y  ocultas- razones o usos habituales de Facebook (entre otras redes sociales). ¡Por cierto!, los mares gelatinosos de Ícaro son muy suaves, y hay unos peces con 5 patas y 3 ojos preciosos. No os los perdáis. ¡Comenzamos!

Facebook es sin ninguna duda, el ejemplo perfecto de la gran explosión de las redes sociales, además de una de las pioneras. Largos ríos de tinta se han escrito y se escribirán con sinuosas y sofisticadas formas acerca de los elegantes usos que se le pueden dar y las oportunidades empresariales y de ‘marketing’ que nos otorga. Pero, por un momento, dejemos de lado el prisma del ‘business’ y “mojémonos”. ¿Qué sería de las redes sociales sin los usos más cotidianos y “vulgares” del día a día? ¿Qué pasaría sin el “salseo” ni el ”postureo”?

A la hora de la verdad, el uso prioritario y más “culpable” no es otro que el de otorgar brillo y ‘some glitter’ a nuestra apariencia o transcurso de los días; como zamparse una tarrina de chocolate entera tumbados en la cama a las 11 de la noche, ¡qué gustazo!


Los usos que no admitiríamos fácilmente


El clásico ligoteo marciano:

Comenzaremos el listado con el uso o motivo más obvio -y quizá más tardíamente aceptado socialmente-, para calentar motores. Y ese no es otro que para LIGAR. ¿Quién no ha visto a alguien guap@ y ha movido alguna ficha en un momento “tonto” de su vida? Seguro que más de uno ha vivido su peculiar culebrón particular por el infinito azul del “Caralibro”. ¡No lo neguéis!

La legendaria naturalidad lunar:

Otro motivo, y seguramente el más extendido hoy en día, es el de subir nuestras mejores fotos. Y cuando decimos MEJORES, queremos decir MEJORES. Sólo aquellas instantáneas exhaustivamente estudiadas, repetidas, filtradas y –quizá- “mejoradas”, serán las elegidas para acceder al paraíso de nuestra imagen digital. ¡Seguro que esto ha generado infinitas sorpresas en encuentros del punto anterior! Cuanto nos gusta exhibirnos, los montones de “me gusta” y los piropos de gente que casi ni vemos en nuestras toda nuestra vida: “guap@”, “pivón”, “pero que bonit@ mi nin@” y demás lindezas. ¡Es un vicio!

El cotilleo eterno de los agujeros negros:

Un “placer culpable” de los más placenteros –y culpables- es el de ver a “viejas glorias” venidas a menos: un “ex” de pocas luces (creednos que eso pasa en todo planeta y sistema conocido), unos compañeros de instituto con el “pavo” a la altura de Saturno venidos a menos o un enemigo íntimo (o amigo forzoso) que cuenta sus trapos sucios… la lista es casi interminable.

¡Un placer tan culpable como las nubes ganma de la corteza de Plutón lo son de nuestros morenos galácticos!

El basto aburrimiento del espacio infinito:

Además de por ociosidad o aburrimiento de los paréntesis del día, queremos hacer especial hincapié en la autovergüenza que a veces obtendremos tras “facebuquear” sin parar ni para beber dos sorbos de agua. Una de las –muchas- vueltas que nos encontraremos dando de vez en cuando en las latitudes digitales azuladas de ‘FB’, servirá (si no lo ha hecho ya) para apercibirnos y descubrir la gran (más bien bastísima) cantidad de tiempo que dedicamos a estos menesteres en lugar de centrarnos en potenciar nuestras relaciones digitales (incluso físicas) o nuestra creatividad. Palabra de Coconauta.

Pero ¡nunca es tarde! Y recordad: postead con responsabilidad. “Si te pasas, te lo pierdes”, que decía cierto anuncio terrícola.

El disimulo astronómico de periódico con agujeritos a la altura de los ojos:

En eso que llevas un día más malo que los bocadillos que preparan en el peor tugurio de Urano. Pero no todo está perdido ¿verdad? Tu día no será gran cosa pero, con la información o fotografía adecuada en tu perfil, ¡parecerá que llevas una jornada a la altura de la cara oculta de la Luna! “¡Qué vida llevas, ti@!”; te espetarán sin parar. Y que subidón al leerlo.

Si no tienes glamur, hay que crearlo. El hábito en ocasiones hace al monje. Mientras te alejas del ordenador hacia atrás de espaldas, para darle dramatismo.

Las novedades galácticas para cotillas interdimensionales:

¿Te sigue una expareja? ¿Tienes “amig@s” envidiosos ávidos de cualquier problema en tu rutina para jactarse cual aves de presa carroñera de los desiertos de Marte? Sabes que alguna vez has usado tu muro digital para anunciar alguna noticia fastuosa (real o no tan “real”) para asegurarte “fastidiar” a ciertos “seguidores”. ¡Qué placenteramente culpable es saber que tu “ex” tendrá una rabieta al ver la hermosura de tu nueva pareja y tu renovada felicidad! Una moda muy extendida, incluso entre los habitantes de ‘Farout’, el planeta más lejano del Sistema Solar.

Esto ha sido todo por esta semana, queridos Coconautas. Esperamos que os hayáis reído un poco. Y si os habéis sentido identificados, haced como nosotros y salid disimulando con viento fresco –y la cabeza lo más alta que os permitan vuestras cervicales-. Nos marchamos a seguir navegando por la procelosa –y sabrosa- gelatina limonada de Ícaro con los propulsores a todo trapo. ¡Esperamos que aún queden pastelitos de cangrejo espacial en el chiringuito de la entrada! “Vuelan” casi literalmente y nos encantan. ¡Saludos!